En este momento, te invito a reflexionar sobre tu vida y tus relaciones. ¿Cuándo fue la última vez que dejaste que alguien estuviera para ti? No me refiero a que te ayudaran con algo práctico, sino a que te preguntaran cómo estabas y tú respondieras la verdad sin minimizarlo. La verdad de verdad. Si eso te costó recordar, quédate, porque las cartas hoy trajeron algo que necesitas escuchar.
Las cartas me están hablando de algo muy específico, de esa manera tan particular que tienes tú de amar, que es enorme, que es real y te digo que es de las más hermosas que existen. Y de cómo esa misma manera de amar a veces te ha dejado vacío o vaciada. Sin que nadie se dé cuenta de que algo te falta. No importa si estás en pareja, si estás solo o sola, o si estás procesando algo del pasado, aquí hay algo para ti.
Veo a alguien que siente todo, absolutamente todo. Antes de que alguien diga una sola palabra, tú ya sientes prácticamente todo. Que entra a un cuarto y ya sabes quién está bien y quién no. Que cuando alguien que quiere está mal, lo cargas como si fuera tuyo. Y eso es, te digo, eso es un don enorme, enorme. Uno de los más hermosos que existe, mi vida.
Pero también veo a alguien que usa ese don constantemente hacia afuera y casi nunca hacia adentro. Que siente el dolor de todos menos el propio. Que sabe exactamente qué necesitan los demás, pero cuando se trata de lo que necesita tú, hay un silencio. Y no porque no lo sepas, no, no porque no lo sepas. Sino porque pedir se siente como una carga que no quieres ponerle a nadie. Y eso, ese silencio, es lo que las cartas me están mostrando hoy.
Si en este momento estás en una relación, las cartas me muestran algo realmente muy claro. En esa relación, tú eres la persona que cuida. La persona que sostiene. La persona que está pendiente de cómo está el otro. Y eso no está mal. Eso es parte de quien eres. Pero hay algo que realmente las cartas preguntan, ¿ok? Y entonces te lo pregunto yo a ti. ¿En esa relación tienes permiso de estar mal? De decir, hoy no puedo, hoy necesito yo.
Si estás soltera o soltero, las cartas me muestran un patrón que vamos a ver realmente esto con honestidad. Las personas que has elegido o las situaciones en las que has terminado, han tenido algo en común. Alguien que necesitaba más de lo que podía dar. Alguien que tenía roto algo. Algo difícil. Algo que tu sentiste que podías ayudar a sanar.
Las cartas siguen preguntando. ¿Cuándo fue la última vez que elegiste a alguien que no necesitaba ser rescatado? Alguien que llegara completo. Con su vida resuelta. Con su lado emocional trabajado. Y que simplemente quisiera estar contigo. Porque ese amor sí existe. Y no implica menos intensidad ni menos conexión. Sólo implica que esta vez tú también recibes.
El universo te está diciendo que mereces recibir. No solo dar. Y que es hora de cambiar. De empezar a darte a ti mismo, a ti misma, aunque sea una fracción de lo que le das a los demás. Que te pares en el espejo todas las mañanas y te preguntes cómo estás y te respondas la verdad. Que dejes que alguien esté para ti sin minimizarlo. Sin decir que no es para tanto.
En resumen, las cartas me están mostrando que es hora de cambiar. De empezar a darte a ti mismo, a ti misma. De dejar que alguien esté para ti sin minimizarlo. De pedir lo que necesitas sin sentir que es una carga. De recordar que mereces recibir. No solo dar. Y que es hora de empezar a hacerlo.
Así que te dejo con dos decretos. El primero es: Merezco el mismo cuidado que doy. Hoy me lo doy yo primero. El segundo es: Pedir lo que necesito no es una carga. Es honestidad. Y hoy me lo permito. Recuerda que siempre los decretos deben ser hablados el día de hoy. Y desde hoy empieza tu proceso, mi vida.